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Madres e hijas: cómo construir una relación más sana y amorosa

Hay un lazo único entre madre e hija. Es un vínculo que puede ser un refugio cálido o, a veces, una fuente de dolor. Tal vez te has encontrado pensando: “¿Por qué siempre discutimos?” o “Quisiera sentirme más cercana a mi mamá (o a mi hija), pero no sé cómo”.
Como psicóloga y madre, he visto de cerca cómo esta relación puede marcar la vida de ambas. Y quiero decirte algo: no importa cuán difíciles hayan sido las cosas hasta ahora, siempre hay una oportunidad para sanar, reconectar y construir algo nuevo.
Cuando el amor se mezcla con heridas
La relación madre-hija está cargada de emociones intensas. Desde el amor incondicional hasta las expectativas no cumplidas, puede transformarse en un campo de batalla emocional.
Recuerdo a Mariana y su hija Camila, quienes llegaron a consulta con un muro de resentimiento entre ellas. Mariana sentía que Camila la rechazaba sin razón, mientras que Camila expresaba: “Nunca me siento suficiente para ella”. Sus palabras revelaban una historia de años de malentendidos, críticas no intencionadas y una necesidad profunda de ser vistas y escuchadas.
En muchos casos, las dificultades entre madres e hijas surgen de expectativas no habladas. Una madre que busca proteger puede ser percibida como controladora. Una hija que busca independencia puede parecer indiferente. Este ciclo de interpretaciones puede alimentar el distanciamiento y las discusiones.
Como mujeres, además, cargamos con patrones generacionales que influyen en cómo nos relacionamos: creencias sobre el rol de la madre, exigencias sobre la “hija ideal” y heridas no sanadas que se transmiten inconscientemente.
Lo que sucede cuando se abre un diálogo sincero
En terapia, Mariana y Camila tuvieron un momento clave: Mariana, con lágrimas en los ojos, dijo: “Solo quiero que sepas que siempre he querido lo mejor para ti, aunque no siempre he sabido cómo demostrarlo”. Camila respondió con un susurro: “Yo solo quería sentir que me aceptabas como soy.”
Ese instante no resolvió todos sus problemas, pero abrió una puerta a una comunicación más honesta y empática. Aprendieron a escucharse sin interrumpir, a validar las emociones de la otra y a dar pequeños pasos hacia una relación más respetuosa.
Cómo empezar a construir una relación más sana
No hay recetas mágicas, pero sí prácticas que pueden marcar una gran diferencia:
Cultivar la escucha activa
Escuchar no es solo oír palabras. Es mirar a la otra persona con el corazón abierto, dejando a un lado las defensas y los juicios.
Aprender a poner límites con amor
Tanto madres como hijas necesitan establecer espacios propios sin que esto signifique rechazo o falta de amor. Los límites saludables fortalecen el vínculo.
Sanar las heridas del pasado
A veces es necesario mirar hacia atrás y reconocer el dolor que ambas han cargado. Hablar de ello con respeto puede ser el primer paso hacia la sanación.
La terapia familiar online: un espacio para el reencuentro
Muchas madres e hijas llegan a un punto en el que sienten que no pueden hacerlo solas. La terapia psicológica familiar online ofrece un espacio neutro y seguro donde ambas pueden expresarse y ser escuchadas sin interrupciones ni juicios.
Desde la comodidad de su hogar, pueden trabajar en reconstruir su relación, con la guía de una profesional que las acompaña a explorar sus emociones, entender sus reacciones y crear nuevas formas de relacionarse.
La relación con tu madre o con tu hija puede transformarse. Puede pasar de la tensión al entendimiento, de la distancia al abrazo. Requiere paciencia, compromiso y, sobre todo, el deseo de construir algo diferente.
Si sientes que es momento de dar ese primer paso, estoy aquí para acompañarte. Reserva tu sesión aquí y comencemos este camino juntas.
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